Chin Chin el Teporocho
A principios de los setenta, un grupo de amigos se reúne a fumar y escuchar música en la calle durante una calurosa noche de la Ciudad de México—entonces Distrito Federal. Un ebrio consuetudinario y sin techo se acerca a ellos para bailar y contar su historia. El grupo de amigos lo acepta de buena gana y, junto a ellos, tenemos el relato de la transformación del joven Rogelio González en Chin Chin, el teporocho.
Rogelio es un joven de poco más de veinte años que trabaja sin mucho futuro en un supermercado. Tras la muerte de sus padres cuando era niño, comenzó a vivir con sus tíos y sus primos, Víctor entre ellos. Sin importar la enorme precariedad, Rogelio disfruta de su vida con sus amigos: Rubén, Gilberto y su primo Víctor. Gilberto vive con su madre, una mujer madura y atractiva, y el alcohólico violento que se casó con ella. Gilberto, antes que Rogelio, se convertirá en un borracho de la calle. Rubén, por otra parte, tiene una vida más holgada por trabajos de legalidad dudosa. Rogelio se hace novio de Michelle, una hija de un tendero exiliado español cuya estabilidad económica lo coloca como el rico del barrio. El español, no obstante su clasismo y la nula perspectiva laboral de Rogelio, lo acepta como novio de su hija. La novela nos cuenta cómo el entorno y las decisiones personales llevan a Rogelio a la calle.
«Chin Chin el Teporocho» no escatima en las descripciones sobre la podredumbre de la Ciudad de México de la época, incluido al autoritario sistema priísta. No se trata, sin embargo, de una novela de denuncia. Ramírez ilustra los deseos de superación colectiva de algunos sectores del lumpenproletariado al que pertenece Chin Chin y el derrotismo nihilista de otros que, a pesar de todo, también nos hace reír.
Usando errores sintácticos y ortográficos como recursos narrativos, Ramírez narra la historia en una Ciudad de México cuyos vestigios pueden aún verse en algunos callejones de Colonia Tabacalera y del centro; una ciudad de vecindades, de ficheras y de grupos de amigos bebiendo en la calle durante el verano. A los diecinueve años, Ramírez escribió «Chin Chin el teporocho». Aunque con un ánimo menos festivo y clasemediero, me recordó por momentos a «La tumba» de José Agustín. Con unos cuantos años más, me acerqué a su trabajo y, sin duda, leeré más de él.
Título. Chinchín el Teporocho Autor. Armando Ramírez Editorial. Océano, México. Año. 2022 (1971).